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Monte Cano es Patrimonio Natural del Municipio Falcón desde el año '95
 
Prensa Fundacite Falcón 
 
      En relación a la polémica suscitada en la Reserva Biológica de Monte Cano, ubicada en San José de Cocodite, producto de la afectación a esta área para la ejecución de un proyecto, la doctora Miriam Díaz de Arends, Jefa del Centro de Investigación y Estudio de la Zonas Áridas (CIEZA) de la Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda” (UNEFM), expresó que el problema mas grave se produjo por la deforestación  en el bosque primitivo de Paraguaná sin hacer consulta previa a la comunidad, ni a los técnicos o académicos quienes hacen vida en Monte Cano.
     Aclaró que, ciertamente, los tractores no llegaron a atravesar la Reserva pero iban hacia allá, el tendido eléctrico la atravesaría por un costado con una longitud superior a los 4 mil metros, “calculamos un daño físico real de mas o menos 10 hectáreas”.
 
 
 
     Explicó que llevan más de 15 años cuidando una reserva biológica que, aunque se declara que no es un Área Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), para la Junta Comunera de San José de Cocodite si lo es por cuanto en 1984 decidió que eso sería una reserva y se le otorgó a la UNEFM en calidad de Comodato para su cuido, que hoy cuenta con 1.600 hectáreas. Desde el año 1995 el Instituto Falconiano para la Investigación y Desarrollo Sustentable de las Zonas Áridas y Costeras (Infalcosta) está involucrada en el cuidado y vigilancia de la Reserva Biológica de Monte Cano.
     De la misma manera enfatizó que Monte Cano fue declarado en el año 1995 Patrimonio Natural del Municipio Falcón y, a su vez, el Instituto de Patrimonio Nacional lo incluye como Patrimonio Natural Intangible; luego de lo que se ha generado, considera que dichas nominaciones no pueden ser desconocidas, sino que por el contrario debe acentuarse su protección, algo contemplado en el Plan de Ordenamiento del Territorio que inició la Gobernación, que propone ampliarlo como ABRAE.

 
Frágil ecosistema

Informó que hace un par de años solicitaron la declaratoria de una reserva de la biósfera en Paraguaná, por ser uno de los ecosistemas más frágiles de Venezuela. “Es una zona semiárida ubicada en el ámbito tropical y, además, es casi una isla, de allí que cualquier daño que se le haga al ambiente es severo, no hay fuentes de agua permanente, el cerro Monte Cano actúa como un reservorio de agua. “Es cierto que los trabajos de afectación no llegaron a la reserva, porque la comunidad lo impidió; sin embargo hubo un daño ambiental considerable”, resaltó.
    Entre esos daños, indicó que se abrió una “pica” entre 25 a 30 metros de ancho mucho más allá de Adaure hacia San José de Cocodite,. “Tumbaron árboles de guayacán, de más de mil años de crecimiento y cardonales, además de otros árboles de gran tamaño. Nos preguntamos, ¿por que se hace esto?. Se otorgó un permiso en el año 2007 y en el mismo se refleja, según las coordenadas, que pasarían por la reserva”.
Permiso inconsulto

    Según la opinión de la investigadora, el error se produce porque no hubo una consulta previa. No se consultó a la universidad, a la comunidad, a las ong's que operan en la zona; inclusive, Corpotulipa cuenta con un programa de Formación de Guías Ecoturísicos y Fundacite Falcón, conjuntamente  la UNEFM, a través del Infalcosta, desarrollan un proyecto con el apoyo de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación para crear una Escuela Ambiental en Monte Cano, “por lo que estimamos inverosímil que se haya otorgado un permiso sin someterlo a consulta”.
    Dijo que hay un informe de impacto ambiental, en el que se recomienda disminuir los impactos de la “pica” para tendido eléctrico haciendo raleo selectivo; eso quiere decir “no quites más allá de lo necesario, eso debe ser manual, esta gente pasó un tractor y casi hace una autopista sobre el bosque seco Paraguanero”.
    Reconoce que “gracias a la disposición de la comunidad de Monte Cano, que está involucrada en su hábitat, se logró la paralización de estos trabajos, de lo contrario, hoy estaríamos llorando”.
 
En defensa de Monte Cano

    El Cerro de Monte Cano, debe su nombre a una planta conocida como "Barba de palo” (Tillandsia usneoides) que sólo se desarrolla en lugares húmedos y se extiende sobre las ramas de los árboles, semejando “canas” de cabello. Cubre una superficie de 1.600 hectáreas y constituye una reserva con una alta densidad de árboles, como el jobo, ceiba, guayacán, la pitahaya, entre otros. Está situado a 250 metros sobre el nivel del mar e incluye en su superficie la cueva de Piedra Honda, de gran interés para los espeleólogos.
    Para la doctora Díaz, Monte Cano significa muchas cosas, lo primero y más importante, dentro de estos cambios globales y el paso desenfrenado de la desertificación, “la diversidad biológica de la península de Paraguaná tiene un refugio aquí, hay un equilibrio muy delicado entre la flora y fauna, cuya microtopografía permite la formación de varias especies endémicas (únicas en el planeta), como la largatija más pequeña del mundo (lepidolefaris puntacanoensis); varios largatijos como el azul; la araña azul y otros insectos que no conocemos están alli, además de muchas plantas medicinales, las mismas que el hombre paraguanero ha utilizado desde tiempo inmemoriales, no solo como medicina, sino también como alimento.
    Además, Monte Cano cuenta con la reserva más importante que es su gente. “La comunidad, cuya Junta de Tierras, en tiempos de Omaro Guiñan, crearon la reserva, nos dieron unas hectáreas para ayudar a cuidarlas, para hacer labor ambiental de investigación y conservación. Fueron ellos quienes nos llevaron por sus caminos para que conociéramos esta reserva, por allá en el año 1984. Ellos saben lo que tiene".

 

Raúl Pérez Mencías
CNP 8974
Viernes, 15 de febrero de 2008

Última actualización en Lunes, 18 de Febrero de 2008 10:01